Garcia-Llort


Del 22 de mayo y hasta el 30 de junio, presentamos una nueva exposición de Josep Maria Garcia-Llort en nuestra galería.

García-Llort, es, por encima de todo, un contador de historias. En todas sus obras hay un argumento, un relato, una pequeña aventura. La comunicación, humana o animal, está siempre presente  acompañada de una reflexión sobre la condición humana, a menudo cargada de ironía.

Puede parecer que García-Llort vive en un mundo de anécdotas personales en obras como “El hermano Pablo hablándonos del pecado y la virtud”, pero él coge una vivencia personal, en este caso la educación recibida durante su infancia, en la que el hermano Pablo lo ponía en la picota delante de sus compañeros con el sarcasmo, y la convierte en una categoría en la que todos nos podemos ver reflejados, la de víctimas y verdugos.

Los pájaros son un elemento habitual en la pintura de García-Llort. Sacados de sus viajes, especialmente su larga estancia en Luisiana, son animales en los que mezcla la realidad con su imaginación, creando nuevas especies. Es cuando muestra animales, los pájaros especialmente, cuando muestra su faceta más amable y menos irónica o satírica. En ellos ve algunas de las virtudes como la bondad o la inocencia que a menudo han perdido los seres humanos.

La exposición se completa con una serie de tintas de pequeño formato en las que, a diferencia de las pinturas, el color desaparece por completo, centrándose el pintor en el trazo firme y en sus pequeños relatos.

García-Llort vuelve a mostrar su total independencia: su pintura está al margen de las modas, es un estilo en sí mismo. Los colores vivos, las composiciones divididas a veces recordando una vidriera románica… Nada es contemporáneo y todo lo es al mismo tiempo. Ha convivido con Tàpies o Ràfols-Casamada, pero él siempre ha ido por su propio camino, creando pequeñas fábulas cotidianas en las que referencias a su propia vida sirven para reflejar lo mejor y lo peor de la sociedad.


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