J Fin y la Sala Dalmau

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J Fin y la Sala Dalmau

J Fin y la Sala Dalmau

La relación de J Fin y la Sala Dalmau se remonta a antes incluso de abrir la galería, cuando en 1977 Francesc Draper organiza una exposición suya en la desaparecida Sala Navarro.

Cuando inauguramos la galería en 1979, uno de nuestros objetivos era recuperar la obra de artistas vinculados a las vanguardias que no habían sido suficientemente apreciados por el gran público ni las instituciones, y de ahí que la relación entre J Fin y la Sala Dalmau haya sido tan importante. Desde un primer momento incluimos su trabajo en nuestras exposiciones colectivas dedicadas a las vanguardias y la escuela de París.

En 1988, con la ayuda de su viuda Colette Jacquemin y de su hermano Javier Vilató, pudimos presentar su primera exposición individual con nosotros. “J.Fín, gouaches” se centró en sus gouaches, una técnica por la que sentía especial predilección. La exposición incluía una selección de obras desde sus años abstractos en La Ruche, hasta el final de sus días, cuando retorna a una figuración de fuerte carga poética. La exposición tuvo una importante repercusión y despertó el interés por el artista en Barcelona.

J Fin aand Sala Dalmau work together since 1979. This is the cover of the 1988 solo show.

Portada del catálogo “J.Fín, gouaches”, celebrada en la Sala Dalmau en 1988.

Cuando en 1996 presentamos otra individual suya quisimos mostrar exclusivamente sus bodegones, un tema recurrente en toda su carrera que abordó desde perspectivas muy distintas a lo largo de los años. La exposición coincidió con la donación al MACBA de “Cadires i peixos”, una de sus naturalezas muertas más relevantes de la década de 1960.

La exposición de 1996, además de reforzar el vínculo entre J Fin y la Sala Dalmau, despertó el interés en su obra por parte de las instituciones: en 1998 la Biblioteca Nacional de Catalunya dedica una exposición a sus grabados, en 1999 Pilar Vélez publica su catálogo razonado y se celebra una antológica que se podré ver en el Instituto Cervantes de París y en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, aunque tal vez lo más relevante sea la adquisición por parte del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de una de sus piezas más destacadas “Abstracción”, una técnica mixta de 200 x 200 cm realizada entre 1946 y 1947.

En 2002 volvimos a recuperar su trabajo en la exposición “J.Fín, periodo 1939-1965”, en la que se pudieron ver algunas obras que habían permanecido perdidas durante años y que realizó en 1939 al poco de salir del campo de refugiados de Argelés. Junto a ellas, ofrecíamos un completo recorrido por toda su pintura. En esos años, su obra empieza a aparecer de forma habitual en exposiciones institucionales dedicadas a la escuela de París y las vanguardias, como las celebradas en el Museo Provincial de Jaén o en el Palacio Episcopal de Málaga.

Portada del catálogo “J.Fín a les col·leccions de Barcelona” celebrada en la Fundación Vila Casas en 2008.

La relación entre J Fin y la Sala Dalmau no se limita a las exposiciones en nuestra galería, en 2008 comisariamos una importante retrospectiva en la Fundación Vila Casas: “Fín a les col·leccions de Barcelona”, que permitió acercar al público obras que no había sido posible ver en años. A raíz de esta exposición, la Fundación adquirió “Gran cortina”, pieza de 190 x 190 cm. de su época cercana a la abstracción. Ese mismo año, en la galería se pudo ver “J.Fín, els anys de La Ruche”, centrada en los cuatro años en los que Fín vivió en el emblemático edificio parisino en unas durísimas condiciones que le llevaron a realizar una obra dura, cercana a la abstracción y con materiales pobres.

En 2017 presentamos “FIN, el sendero solitario” en el marco del Barcelona Gallery Weekend, un evento internacional que nos permitió dar a conocer su obra a un público internacional. En los siguientes años, conseguimos que su obra fuera incluida en relevantes exposiciones institucionales como “1939, exilio republicano español”, en la Arquería de Nuevos Ministerios de Madrid, “De Miró a Barceló. Un siglo de arte español”, en el Centro Pompidou de Málaga, o “Picasso y el exilio, una historia del arte español de la resistencia” en Les Abbatoirs de Toulouse entre muchas otras, si bien tal vez lo más relevante para su consolidación sea su entrada en el MNAC, que adquiere en 2019 una obra realizada en 1949.

Esta pieza es de las más destacadas del artista, una obra severa, austera, que combina la pintura y el collage: “unas chinchetas sujetan un sutil entramado lineal a base de cordel. El resultado es prometedor: turba, inquieta y deslumbra”, comentaba el periodista Lluis Permanyer. El crítico de arte Juan Bufill escribió sobre ella: “una composición donde los trazos no han sido dibujados ni pintados, sino marcados por cordeles clavados sobre madera, bastante antes que Tàpies”.

J Fin y la Sala Dalmau trabajamos juntos desde 1979.

Portada del catálogo “J.Fín, els anys de La Ruche”, celebrada en la Sala Dalmau en 2008.

Este 2022, los caminos de J Fin y la Sala Dalmau volverán a unirse con una exposición que, aunque incluirá obras de La Ruche, destacará por la presencia de trabajos de la década de 1960, y por encima de todas ellas, “Composición con sillas, instrumentos musicales, aves y peces”, una obra monumental de 150 x 325 cm que hace 50 años que no ha podido ver el público y que el artista realizó en 1965, cuando ya estaba gravemente enfermo.

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Manuel Ángeles Ortiz en El Temps de les arts